Defienda solamente las ideas que es capaz de poner en práctica (por Everton Gubert)

Queridos amigos, este mes me gustaría compartir con ustedes algo muy puntual que recibí este año y que me llevó a una profunda reflexión y a un verdadero buceo sobre mi modo de estar en la vida. Apenas nació el año 2019, ya en la primera semana de enero, mi gran amigo y compañero de trabajo, Eduardo Hoff, compartió en uno de los grupos de discusión del que participo en WhatsApp, un mensaje que me impactó de inmediato y que ha estado reverberando en mí hasta hoy.

Como ustedes saben, se mueve un mundo de información en esa aplicación y acabamos siendo inundados de textos y mensajes diariamente. Siendo bien honesto – e imaginando que ustedes hacen lo mismo – no puedo mirar todo lo que recibo. Hago una selección y le dedico tiempo a lo que realmente es relevante. Sin embargo, conociendo a mi amigo Hoff y sabiendo que difícilmente compartiría algo sólo por hacerlo, seleccioné rápidamente el mensaje que envió para leer con atención. Y era algo sencillo, directo, provocativo, abrumador e incuestionable: “defienda solamente las ideas que usted es capaz de poner en práctica”.

Como estoy completamente apasionado por el proceso de simplificación y síntesis de las cosas, noté de inmediato que aquella frase contenía una inmensa sabiduría sintetizada en pocas palabras. Recuerdo que quedé leyendo el mensaje varias veces y, a medida que lo hacía, parecía que entraba cada vez más adentro de mí. Acabé pasando el día en profunda introspección y silencio, como pocas veces en la vida me ha sucedido. En las semanas siguientes pude comprender con claridad que este simple mensaje ya me había transformado y que ya no era la misma persona.

A partir de eso empecé a hacer un examen de conciencia y a buscar en todas las dimensiones de mi vida cuáles eran las ideas que yo defendía, pero que de hecho, de forma incoherente no estaba poniendo en práctica. Hice una verdadera radiografía de mis varias facetas y pasé por todos los papeles que desempeño en la vida, como profesional, emprendedor, empresario, padre, hijo, marido, hermano… En fin, examiné todo y me di cuenta de que tendría un largo y arduo trabajo por delante.

Obviamente, tengo conciencia de que todos nosotros, seres humanos, tenemos y vivimos con una cierta dosis de incoherencia en nuestros comportamientos. ¿Quién ya no usó a su favor el famoso dicho “haz lo que digo, pero no lo que hago”? A pesar de ello, ya no podía usar más esa muleta – a partir de la expansión de conciencia que ese mensaje me causó – y desde entonces, he ido dedicando energía a transformar en mí los puntos de incoherencia.

Ampliando eso hacia las cosas que suceden a mi alrededor, empecé a notar cuántas cosas y cuánta transformación sería posible si cada uno de nosotros dejara de defender ideas que en realidad no consigue poner en práctica. Especialmente en la actualidad y con el acceso masivo que tienen las personas a las redes sociales, veo diariamente un embate de ideas sin fundamento y me doy cuenta que, en la práctica, las personas no viven de acuerdo con aquellos principios, que no ponen en práctica lo que defienden con tanto ahínco.

También veo que esto sucede en las empresas: algunas no ponen en práctica ni lo mínimo de las posiciones conceptuales que publican en sus declaraciones institucionales. Sin lugar a dudas, esto ha ido sucediendo porque sus líderes también tienen ese comportamiento. Como no consiguen notar sus propias incoherencias personales, esos profesionales tampoco logran ver el reflejo en las empresas que lideran. Y si miramos atentamente a través de esta lente, es más fácil entender por qué algunas empresas gastan más energía y no logran alcanzar resultados sostenibles debido a sus incoherencias.

En fin, la vida está llena de misterios. Los gatillos de transformación nos llegan a través de vías diferentes y muchas veces no estamos atentos y no notamos algunos regalos que recibimos. Aquel simple mensaje de WhatsApp  ha transformado desde entonces muchos aspectos de mi vida y, en especial, la forma en que he conducido mi liderazgo. Si queremos ser líderes inspiradores necesitamos defender, de hecho, sólo las ideas que conseguimos poner en práctica.

 

Fuente:
Artículo de Everton Gubert, fundador y director de Innovación de Agriness, para su columna “Punto de Partida” en la Revista Feed&Food. Publicado en la edición de junio de 2019.

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