Haciendo del método PENSAMENTO+1 una realidad en la gestión de la granja

Haciendo del método PENSAMENTO+1 una realidad en la gestión de la granja

¿Usted ya ha oído hablar sobre el método PENSAMENTO+1 y sus conceptos, correcto? En este post, enseñaremos cómo usted puede hacer del PENSAMENTO+1 una realidad en la granja.

El primer paso es tener en claro lo que su unidad productiva necesita entregar al final del proceso. Conteste entonces a dos preguntas simples:

¿Cuántos animales usted necesita entregar al año a su cliente?

¿Cuáles son las características (peso y edad) de esos animales?

Parece una obviedad, pero identificamos en el mercado que muchos porcicultores no saben claramente lo que realmente necesitan entregar al final de la producción para generar valor. Muchos están atentos apenas al proceso y no a lo que realmente produce más rentabilidad para el negocio.

Saber lo que la granja necesita entregar al final del proceso productivo es fundamental para aplicar el método PENSAMENTO+1.

Siempre y cuando sean contestadas las preguntas anteriores, será sencillo dar el siguiente paso: desdoblar la entrega en su menor unidad, que es la tarea que debe ser ejecutada por una persona en un determinado período de tiempo – actividades diarias o semanales. Por ejemplo, si usted necesita entregar 15.600 lechones al final de las 52 semanas del año, su entrega semanal será de 300 animales. Para que lo mismo se suceda todas las semanas, es necesario que un conjunto de otras entregas acontezca segundo un padrón. Si este modelo no se lleva a cabo, seguramente habrá un impacto negativo en el resultado final.

Si los pilares del método PENSAMENTO+1 son personas e información es fundamental el alineamiento claro de esas entregas, involucrando a todas las personas y sectores de la granja. Hay que ser hecho de manera simples, distribuyendo no solo las tareas semanales, sino, principalmente, qué y cuándo cada sector y cada persona debe hacer y cuál es la entrega de su actividad. Así queda claro para el colaborador la importancia de su trabajo en todo el proceso.

Veamos un ejemplo práctico. Una meta de servicio es determinada por un motivo simples: si no se sucede en la semana planeada, 135 días después (114 días de preñez + 21 de lactación) no tendremos un destete de 12 lechones, por ejemplo. Por eso, no solo la meta de servicio debe quedar clara para quien ejecutará ese proceso, sino también los impactos que su realización correcta provocan en el resultado final.

Usted puede incluso pensar algo como “Pero, si lo hago, tengo la meta de servicio bien definida”. Seguro que todas las granjas, si no la tienen, deberían tenerla. Lo diferente que trae el método PENSAMENTO+1 es mirar directamente hacia los desperdicios que cada acción está generando. Deben quedar nítidos para que las personas sepan exactamente cómo la ejecución de una determinada tarea afectó o afectará el resultado final. Eso provoca motivación y comprometimiento del equipo en la realización de esa actividad.

Entonces, si es necesario dejar en claro a todos qué, cuándo y por qué debe ser hecho, cabe subrayar aquí dos prácticas fundamentales al éxito del método PENSAMENTO+1: utilizar elementos visuales para demostrar el desempeño de la producción al equipo, y realizar reuniones frecuentes para evaluación de lo que está siendo hecho, de cuales impedimentos están apareciendo e de lo que debe ser diferente para resolver problemas y detener prejuicios.

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